lunes

El roble cortado


Hara unos años en mi barrio había un chaparro viejo, de película. No muy alto, con ramas anchas para subirse y tumbarse, daba buena sombra y llamaba mucho la atención dada la frondosidad de su follaje en un paisaje urbano con escasez de verde.

Era el árbol en el que en una típica película americana, el chico moderno se tumba en la rama reflexionando sobre problemas de su patética existencia.

Pero el chaparro que sobrevivió a las obras urbanas de la zona no duro mucho, pues su lugar estaba cerca de una zona de aparcamiento, y el fatum que consiguió evitar le llegó inexorablemente en forma de rencor vecinal.

Él se alzaba majestuoso dando sombra y cobijo en la zona, formando parte de la rutina del barrio, pero un día un vecino cual Héroe déspota ilustrado se acerco un domingo temprano con un galón de gasolina y le prendió fuego, como si fuese una bruja o un hereje que merecía arder por el pecado de haber crecido en un mal lugar.

Desconozco los argumentos que esgrimiría el susodicho vecino para tal crimen a la naturaleza y al encanto del vecindario. Tal vez le quitaba una plaza de aparcamiento en frente de su hogar, a lo mejor le ensuciaba el capó del coche con sus hojas, o su hijo volvió a casa con algún arañazo... decidió , sin mas, que su criterio era el mejor y que ese viejo roble merecía arder y posteriormente ser talado por los servicios municipales.

Gracias a él, el barrio perdió una referencia pintoresca y carismática del mismo, haciéndolo mas soso, frió e insulso.

Granada



Este finde volví de Málaga donde estudio a Granada.

Cuando voy en el autobús de vuelta siempre intento estar cerca de la ventana, cuando uno vuelve y empieza reconocer el terreno es como si estuviese en mi lugar, como si la tierra diese aliento a mis huesos, es una sensación maravillosa volver a ver la tierra que amas.

Granada, ya lo dice el refranero popular:

“Dale limosna mujer, que no hay mayor pena en la vida que la de ser ciego en Granada”

Es mi ciudad, mi corazón algún día lo tendrá una mujer, pero Granada tiene un pedazo de mi alma.

Granada para mi es perfecta, Granada es nombre de mujer, es pequeña y a la vez grande, tiene duende, si Sevilla tiene un color especial, Granada tiene una emoción singular.

Muchas veces me he dedicado una tarde entera a recorrerla vagar por sus caches estrechas, conocer esos pequeños lugares llenos de un cierto encanto mágico, lugares que tienen un significado. Lugares que han tenido y tendrán momentos, lugares que tienen una razón de existencia, lugares que esperan cumplir su razón de ser.

Su gente, la de la mala follá, hosca al comienzo, pero entrañables una vez los conoces, ciudad cosmopolita, ciudad joven, ciudad de fiesta, tierra de tapas, se dice que es el lugar donde hay mayor densidad de bellas mujeres. Hay un lugar para cada persona, hay más de un sitio donde encontraras un hogar.


Podría escribir en un libro sus cualidades, en una página sus defectos, pero jamás conseguiré transmitir que es Granada para mí.

Granada tierra soñada y vivida por mí.

jueves

Hacer Feliz a un desconocid@


Iba de vuelta en el autobús después de estar en clases practicas, escuchando mi música y pensando en algo irrelevante o en el vacio, cosas que los hombres al parecer podemos hacer con facilidad.

El caso es que estaba ahí, sin hacer nada, esperando mi parada, el autobús era una mezcla de silencios y conversaciones puntuales, así como miradas de malestar de aquellos sentados con desconocidos.

Viendo el ambiente, me fije en una chica, con cara muy seria, abatida, parecía que su cerebro estuviese rumiando pensamientos, alimentando las pequeñas neurosis o agobios que aportaría la mujercilla.

La verdad es que me estaba condoliendo con ella, tan pronto en el día y con esa cara, pues soy de la opinión de aquel árabe que decia " Si un problema tiene solución, ¿Para que te preocupas? Y si no la tiene, ¿Para que te preocupas?

Llegó mi parada, y en un acto de espontaneidad, antes de bajarme del autobús, me acerque, la mire y le dije:

"Hoy será un buen día, sonríe"

Sonrió y me miro como extrañada, me di la vuelta y baje del autobús.

Solo espero que pasase lo que le pasase aquel día, sonriese al pensar que un desconocido le deseó que fuese bueno.

sábado

Soledad

Acaso que importa.

No lo se, pero el mundo y la vida nos gusta hacer sufrir, a algunos mas a otros menos, pero todos sufrimos y lo pasamos mal, algunos saben sufrir bien otros lo llevan peor y la mayoría lo pasamos en silencio.

¿Nunca os habéis sentido rodeados de gente que os quiere y aprecia pero sentiros vacíos, solitarios?
¿Tener ganas de hacer algo importante, pero no saber el que?
¿Avanzad en el camino que uno convertirá su vida?
¿Encontrar un significado mas que avanzar en el vació?
¿Saber que tienes mucho que ofrecer pero no saber donde darlo o donde lo recibirán con gusto?

Es lo que hay.

El mundo es cruel, todos damos una de cal y otra de arena, algunos más de una cosa que de la otra, pero la balanza sabemos por donde se declina.
Ironía. Siempre nos interesa alguien que no le interesamos; Le gustamos a alguien que no nos llama.
Encajando sin profundizad. Falto de haced cosas que te emocionan y llenan.
Hartos de dar la cara sin conseguir nada. La nobleza de corazón ya sirve de poco.
La valentía se acuesta a escondidas con la traición y el miedo.

Bienvenidos a la realidad, ajo y agua.

Luz

El otro día al llegar a mi casa después de una noche de fiesta me encontré que con que una parte romántica de mi ciudad había desaparecido.

Mi barrio con sus farolas de luz tenue haciendo que la noche sea noche, opaca, difuminada, solitaria, enigmática, extraña, mágica… había sido modificado, un nuevo tipo de farolas que iluminan la calle más que un día nublado, había roto el encanto nocturno, al llegar me sentí como si me hubiesen quitado algo de mi, como si hubiesen arrancado un pedazo de alma.
Ahora no podré sentarme en la cornisa de la terraza con un cigarro y meditar con el silencio de la noche, con su oscuridad personal, pues la luz me ciega y es antinatural. Incluso en verano deberemos dormir con las persianas echadas para evitar que entre la luz por las ventanas.

No entiendo tanto afán en alterar tan drásticamente el orden natural de las cosas, la noche será oscura y extraña por mucho que nos pese, seguirá siendo algo atractivo respecto al día por su exotismo, la ciudad cambia de día a la noche a como transforman sus habitantes.

Disfrutad la noche en todos su matices y texturas, es para vivirla.